Volver a Sentir

portadaEsta es la historia de como cuando mi madre murió de cáncer a los 50 yo morí un poco con ella y esa cifra , los 50 , empezó a ser fatídica para mí.

Conforme se acercaba la fecha de mi 50 cumpleaños me iba entrando más y más miedo. Miedo a qué…? A no llegar…, a rememorar la pérdida con ese dolor tan intenso…, a darme cuenta otra vez de lo joven que era mi madre cuando murió…, no lo sé. Solo sé que le tenía pavor, tanto que no tenía ganas de celebrarlo, no quería sentir la presión de una fiesta de cumpleaños multitudinaria que sabía que mi chico me estaba preparando porque no quería tener la obligación de sí o sí tener que estar Feliz.

Y llegó el día, me pedí fiesta en el trabajo para no enfrentarme a mis compañeros cuando me felicitaran. Pero sucedió exactamente lo que mi cerebro llevaba tiempo enviándole a todas mis neuronas, fue un día muuuy triste, lo lloré todo, no había mas para llorar, le di por saco a mis chicos ( churri e hijos) tal y como tenía previsto.

Menos mal que al día siguiente apareció la lucidez y mis emociones se apaciguaron volviendo a su sitio. Si es que se puede decir que las emociones “tienen un sitio”.

Y aquí viene la parte que mas me gusta: he tenido un cumple genial y por triplicado!!!

En primer lugar , mis estupendas me prepararon un día sorpresa genial con vermuth, masaje, spa y clase de clown, se puede pedir algo más!

Pues si, ahí va la segunda celebración: mi chico me preparó junto a mis hijos, mi hermano y mis amigos más íntimos ,una cena sorpresa. No era una cena cualquiera. Era un taller de cocina donde todos participábamos bajo la supervisión del chef para elaborar una propuesta gastronómica que , por supuesto , luego degustaríamos. Todos con nuestros delantales , leyendo unas fichas de producción de recetas de lo más sugerentes , pero lo mejor de todo, el buen rollete que se fraguó entre fogones. Risa, fotos , abrazos y besos mientras le dábamos a la batidora y removíamos el sofrito.

Y para finalizar, el día de la castañada fuimos a la masía de unos amigos y me dedicaron una perfomance sorpresa con adaptación de la canción la chica yeyé.

No hay mas amor para regalar, la energía positiva me sale por todos los poros de la piel.

Siempre me he sentido muy afortunada, pero la verdad es que me alucina darme cuenta que he vuelto a sentir el mismo amor que me llegó cuando tuve cáncer.

Tal y como he dicho mas de una vez debí hacer algo muy bueno en otra vida para tener todo lo que tengo en esta.

Mil gracias a todos, en especial a mis chicos!!! Sus quiero un puñao a todos!!!!

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