Lo más importante  de mi enfermedad que se llama “cáncer” y que a tantas personas le cuesta tanto decir, es aprender a nombrarla sin miedo, después, aceptarla con su consecuente periodo de aceptación, y esta es la mejor parte, a ver si se explicarme,  no diré que un cáncer es como un viaje al Caribe, pero si diré que en mi caso si tuviera que hacer un balance de lo positivo y lo negativo, lo positivo gana con creces…

Primero  aprendes a relativizar las cosas (eso sí durante un tiempo), es como si el mundo se parara y el trabajo, las notas de tus hijos, que les cueste lavarse los dientes o hacer su cama o pierdan la chaqueta cuando se van de colonias, deja de ser “tan” importante;  y empiezas a disfrutar aún más de las pequeñas cosas,  de una cena en pareja, de un “Te quiero “ de tus hijos, de un día con sol, de un día de lluvia y sobretodo empiezas a darte cuenta de las personas que te quieren, primero de las que tienes  más cerca ( tus hijos, tu pareja), después las demás: el resto de tu familia (dícese familia a las personas que te quieren y forman parte de tu sangre y están cerca de tuyo) y los amigos…, que en esos momentos sabes realmente los que valen la pena.

Esta es mi historia…

¿Y sabéis?

Me siento tan querida que no me lo puedo creer, tengo tanta Energia positiva canalizada hacia mi, que solo puedo decir “ Soy tan privilegiada”, observo a mi alrededor y solo veo belleza o mejor dicho amor, tengo tanto que quizá sin el CÁNCER, jamás lo hubiera descubierto.

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