Humanizar la Uci, la Radiologia…

equipo humaniza Eva y yo 3Hace 10 días fui con un familiar, mi tía Yoli,  a Urgencias a un centro hospitalario y me apetecía comentar varias cosas con vosotros de esa visita que, de forma obligada, solemos hacer todos alguna vez en la vida.

La primera y más importante es que hay gente Humana con H, muuuuy mayúscula. Por motivos que no vienen al caso, llamé a una ambulancia para llevar a Yoli a Urgencias y al llegar ella no quería ir. Pero M&M, mis dos héroes del SEM, utilizaron sus Súper Poderes invisibles para conseguir que Yoli , fuera al Hospital. Desde aquí MIL GRACIAS!

También quería compartir un par de cosas mas. A ver si entre todos conseguimos cambiarlas…

–          Una, que de todas las personas que entraron en la habitación, unas diez aproximadamente en las más de 15 horas que estuvimos, sólo dos se presentaron, y sabéis qué?, lo eché de menos.

–         Y otra cosa que me incomodó fue que se llevaran a mi tía a hacerle una prueba y no me informaran ni dónde, ni porqué se la llevaban hasta que no pregunté.

Como las casualidades no existen, cinco días después de esta vivencia  fui a Madrid con mi amiga y compañera Eva a una Jornada llamada “Humanizando las Ucis y los pacientes críticos”; con Gabi Heras (médico intensivista) y José Manuel Velasco (enfermero), ambos trabajan en una Uci.

Y en estas jornadas además de conocer BUENAS personas,  he aprendido y afianzado cosas como:

–          “Lo importante es saber lo que es importante”

–          “Nada cambia sino cambiamos nada”

–          “¿Trabajamos en equipo o trabajamos juntos?”

Para poder avanzar y aprender en nuestro camino sanitario de “Humaniza”, sea en la Uci, en Radiología o en cualquier otra especialidad, en realidad necesitamos lo mismo, cosas como:

–          Un Hola me llamo…

–          Regalar sonrisas

–         Ponerse en la piel del otro. En la Jornada fui paciente encamada, atada y con mascarilla durante  cinco minutos , fue una experiencia desagradable, y con la que aprendí mucho. Que sepáis que no me sentí para nada como la protagonista de “Cincuenta sombras de Grey”, sino que me sentí sola, sentí como si perdiera mi dignidad.

Como profesional de la Salud:

Cuantas veces si el paciente ingresado estuviera junto a un familiar se podría evitar atarlo?

Que normas de las que hay ahora cambiaríamos si fuera nuestra madre la que estuviera ingresada?

 Y por qué esperar a sufrir ese dolor para empezar  a cambiar las “normas”?

Tú decides si quieres ponerte otras gafas para mirar la vida y a las personas con otros ojos

Desde aquí te envio “Un abrazo tan grande que te rompa los miedos”

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