Erase una vez un quiosquero, una dependienta y un camarero

PeopleParece el principio de un chiste, pero no, es un breve ejemplo de 3 personas “especiales”:

1) El otro día fuí a comprar el periódico a un quiosco en el que no me había parado nunca. El quiosquero me preguntó que me había pasado en la pierna ( la llevo enyesada), mientras le cobraba a otro señor y le daba el diario a un tercero, todo esto con una sonrisa natural y un tono muy afable, tanto, que daban ganas de pasar por la tarde a comprarle una chuche solo con la excusa de volverte a encontrar con él.

2) Mi compañera y amiga del alma Miriam me comentaba el otro día que había perdido su neceser de pinturas. Socorrooooooo!!!! a las 21h de la noche entró en una tienda y se lo comentó a la dependienta que con una alegría inusual le dijo, pues si te parece, te maquillo como me digas y así ves cómo te quedan los productos. Mientras la pintaba unas chicas desde fuera del escaparate las estaban observando. La dependienta las invitó a entrar para mirar sin ningún problema. A Miriam le llamó la atención su empatía y por supuesto se lo comentó.

3) Y ahí va mi tercer y mejor ejemplo, ya que trato con él a diario: frente a mi casa hay un restaurante pequeño llamado “La Marquesa”. El dueño del local, David, es una de las personas más encantadoras que conozco. Desde pequeño le decía a su mami, ”yo cuando sea mayor quiero ser camarero”, y tras una larga e intensa experiencia, desde hace unos 3 años lleva el timón de su propio local. En la Marquesa se come genial, por supuesto, pero lo realmente increíble es el trato de David. Cada día tanto a las 7h de la mañana mientras prepara los creativos postres caseros y te pone el café como cuando tiene cola en la puerta y te dice ”te quedan 10 minutos para sentarte, quieres ir mirando el menú?”, nunca pierde su sonrisa

Es increíble como una sola persona puede emanar tanta luz, como puede hacer que el barrio tenga un aire tan especial, te apetece pasar por delante aunque solo sea para saludar!. Realmente la calle es otra y nos damos cuando se van de vacaciones.

Como siempre las cosas, las personas, los lugares, los apreciamos de verdad cuando dejamos de tenerlos.

La vida, nos pone personas delante con un “algo” especial, que están ahí para que aprendamos de ellas!. Abrir bien los ojos, hay más de las que os creéis, solo tenemos que estar atentos!

Gracias a mis protagonistas de hoy por ser únicos y ni siquiera ser conscientes de ello.

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